Un quiste ovárico es una bolsa llena de líquido que se forma en un ovario. Es un hallazgo frecuente y, en muchos casos, no causa problemas. Aquí te explicamos, con MedlinePlus como referencia, lo básico. Tu ginecóloga define qué corresponde en tu caso.
¿Todos los quistes son iguales?
No. Los más comunes son los quistes funcionales, que se relacionan con el ciclo menstrual. Según MedlinePlus, los quistes funcionales suelen desaparecer por sí solos en unas 8 a 12 semanas. Existen otros tipos que requieren un seguimiento distinto.
¿Cómo se diagnostican?
Por lo general con un ultrasonido y, cuando la ginecóloga lo considera necesario, con estudios de sangre.
¿Cuándo se trata?
Depende del tipo, del tamaño y de los síntomas. Muchos solo se vigilan con ultrasonidos de control; otros pueden requerir tratamiento o cirugía. Esa decisión es individual.
Tipos de quistes de ovario
- Quiste folicular: se forma cuando el folículo que contiene el óvulo no se rompe en la ovulación y sigue creciendo. Suele desaparecer solo.
- Quiste del cuerpo lúteo: se forma después de la ovulación; también suele desaparecer solo, aunque a veces sangra un poco y causa dolor.
- Quiste dermoide (teratoma): contiene tejidos como grasa o cabello. Es benigno, pero no desaparece solo.
- Endometrioma: relacionado con la endometriosis; puede causar reglas dolorosas.
- Cistoadenoma: se forma en la superficie del ovario y puede crecer bastante.
Quistes y síndrome de ovario poliquístico (SOP)
En el SOP el ultrasonido muestra muchos folículos pequeños en los ovarios. A pesar del nombre, no son quistes como los anteriores, y el diagnóstico de SOP depende también de los ciclos y de las hormonas. Consulta nuestra guía sobre síndrome de ovario poliquístico.
Síntomas que pueden aparecer
La mayoría de los quistes no causa síntomas y se descubre en un ultrasonido de rutina. Cuando sí hay molestias, pueden ser:
- Dolor o presión en un lado de la parte baja del abdomen.
- Sensación de inflamación o de llenarse rápido al comer.
- Dolor durante las relaciones sexuales.
- Cambios en la menstruación.
- Ganas frecuentes de orinar, si el quiste presiona la vejiga.
Complicaciones posibles
Con poca frecuencia, un quiste puede romperse o hacer que el ovario gire sobre sí mismo (torsión ovárica). Ambas situaciones causan dolor intenso y repentino y requieren atención de urgencia.
¿Cómo es el seguimiento?
Cuando el quiste parece funcional, lo habitual es repetir el ultrasonido después de algunas semanas o de uno o dos ciclos para confirmar que desapareció. Si persiste, crece o tiene características diferentes, se valoran otros estudios o una cirugía, que muchas veces puede hacerse por laparoscopia y conservando el ovario.
Quistes después de la menopausia
Después de la menopausia ya no hay ovulación, por lo que los quistes funcionales son poco comunes. Un quiste en esta etapa se estudia con más cuidado, a veces con análisis de sangre adicionales, aunque la mayoría resulta benigno.
Consulta: ultrasonido en Ecatepec.
¿Cuándo acudir sin esperar tu cita?
- Dolor pélvico o abdominal repentino e intenso, sobre todo con náuseas o vómito.
- Fiebre junto con dolor pélvico.
- Mareo o desmayo.